viernes, 1 de abril de 2016

Día 7: Último día en China

Nuestro avión sale esta noche a las 2 de la madrugada, así que hoy hemos pensado pasar un día tranquilo viendo un par de sitios que nos quedaron pendientes y repetir algunas cosas que nos han gustado mucho y que serán un broche final perfecto a nuestro viaje. Por eso nos hemos levantado tranquilamente por primera vez, hemos hecho las maletas y el check out y nos hemos horrorizado al ver que llevamos 2 o 3 maletas cada uno (todos hemos comprado maletas aquí) así que un taxi normal no puede llevarnos, y muy probablemente dos taxis tampoco porque aquí en el maletero los taxis llevan como media vida a cuestas en plan caracol y cuando abren la puertecita aparecen todo tipo de objetos que hacen que ni de coña tu maleta entre... así que al final hemos llamado a la chica que nos vendió la excursión de la Gran Muralla para que venga Paco a llevarnos al aeropuerto. Él es chino y no sabemos cómo se llama, pero siguiendo con la tradición los bautizamos con nombres españoles y ellos responden tan contentos. En este caso Paco que fue encantador nos va a llevar al aeropuerto esta noche en su super furgo VIP :P  ya hemos avisado de que llevamos MUCHO equipaje...

Hemos pasado la mañana paseando por el barrio donde está nuestro hotel, que es una maravilla, de noche tiene mucho encanto y de día muchísimo ambiente y tiendas super chulas en las que no hemos podido dejar de pararnos y hacer unas compras de última hora (té, regalitos, tonterías varias...) y de repente, hemos visto por enésima vez el calamar palmera mirándonos con ojitos desde un puesto de street food. Jose ha dicho por lo bajini "pues yo tengo un poco de hambre", le hemos mirado, hemos mirado al calamar... no sabíamos si probarlo o no, pero sí, teníamos hambre... y al final nos hemos lanzado! Venga ya, que es nuestro último día! Si nos da una indigestión ya no pasa nada!  Así que muy contentos hemos pedido un calamar palmera y un cucurucho de cangrejitos de concha blanda para el aperitivo. Y ahí ha empezado el show, no podíamos dejar de hacernos fotos y videos con el ataque del calamar palmera, selfies con el calamar palmera... En fin, los chinos nos miraban alucinados, supongo que será igual que si nosotros vemos en la Gran Vía a unos chinos haciendose selfies simulando que se atacan con una pata de jamón ibérico... ;) Os dejamos testimonio gráfico como siempre. El video se ha perdido porque todavía no sé manejar bien mi Yi Cam pero no pasa nada, he conseguido hacer alguno que otro a última hora que os pondré aquí.





Después del aperitivo hemos seguido paseando en dirección al Templo de los Lamas y el de Confucio, nuestro destino de hoy, pero se nos ha hecho la hora de comer entre tontería y tontería y hemos decidido parar a tomarnos un último hot pot (la olla con caldo picante y caliente en la que vas metiendo ingredientes) antes de ver los templos. Eva ha elegido el local, muy muy chino. Muy chino porque creo que no veían occidentales desde las Olimpiadas de Pekín. El caso es que más o menos nos hemos podido entender con la camarera usando el "Bing traductor" (ya sabéis, Google prohibidísimo en China, allí todo Bing) y hemos conseguido pedirle aceite de chiles y salsa de soja! yuhuuuu!!! Hemos bautizado a esta china como Manoli y Jose se encargaba de llamarla para que nos trajera cosas "Manoliii" y ella venía. Es todo un misterio.  El hot pot ha estado bastante flojito porque no picaba nada y los ingredientes eran un poco rarunos: un montón de hojas de jardín, muchas setas, un poco de carne enrollada al estilo hot pot chino y unos tallarines de cristal que nos han dado muchos quebraderos de cabeza para poder comérnoslos. Y el ingrediente estrella, otra prueba de esas de "baaah venga que es el último día!" y en esta ocasión han sido unas bolitas de gambas según la receta secreta de la casa. Tal cual. La receta secreta era una auténtica caca y las bolitas sabían exactamente a eso así que hemos pasado de ellas...



Cuando hemos querido acabar de comer ya casi estaban cerrando los templos así que nos hemos decidido por el de los Lamas que parece ser que es el más bonito y hemos disfrutado un rato del incienso de los templos budistas, de los budas enormes y los collares de flores en una tranquilidad absoluta.





Al salir del templo hemos ido caminando de vuelta hacia nuestro hutong paseando por los callejones de la zona, que no es nada turística y se puede ver a la gente de la ciudad tranquilamente pasando la tarde. Este arco es la entrada a uno de los hutongs o barrios de callejuelas de Pekin:







En el paseo de vuelta hemos pensado dos cosas: que no podíamos irnos sin probar los yogures que beben los chinos a todas horas del día y que venden en absolutamente todos los comercios de la ciudad, y que no podíamos irnos sin bebernos otra cerveza de bacon en Great Leap Breawing. Así que hemos hecho las dos cosas :) primero el yogur, que estaba rico, es un yogur azucarado bastante liquido que ellos tomando clavando una pajita, vamos lo mismo que hacíamos nosotros de pequeños pero en un envase de cristal muy mono tipo botella de leche antigua en pequeñito. De camino a la cervecería molona y como el Hot Pot de hoy ha sido bastante light a Noé y a Jose les ha entrado hambre de nuevo (parecemos unos gordos en este blog....) así que mientras Eva y yo mirábamos cosméticos de Shanghai en una tienda que se llama MODERN LADY (mortal...) ellos se han lanzado a probar una cosa rara que es como un crepe relleno de cosas que por supuesto ni sabían lo que eran ni podían elegir porque todo estaba en chino, pero el caso es que estaban bastante buenas...  Ya en la cervecería nos hemos sentado en la terraza a disfrutar del atardecer con unas cervezotas ricas y unas patatas fritas, si, SABOR HOT POT. Y no sé qué le echarán, pero el caso es que saben exactamente a eso, a Hot Pot. Es como si aquí vendieran LAYS FABADA ASTURIANA, o LAYS CACHOPO. Tal cual.




Y por último y como último capricho del viaje, hemos vuelto a cenar a nuestro restaurante favorito del barrio, el de los chinos locos y la comida sichuanesa ultra picante ;)  Ha sido divertidísimo porque al llegar, creemos que porque era viernes, estaba A TOPE, pero tanto tanto que estaban dando números para poder cenar, así que cuando la chinorris ha levantado la vista y nos ha visto allí plantificados delante del mostrador a los 4 creo que casi se pone a llorar "dios mío no, estos 4 panolis que no se enteran de nada no por favor!" pero nos ha dado un número, que obviamente no podíamos saber si nos tocaba o no, porque no tenemos ni idea de cómo se dice 85 en chino, así que cada vez que gritaban un número decíamos NOSOTROS! YOO!! YOOO! y le enseñábamos el número con cara de guiris que no se enteran. La china suspiraba y nos decía que no con la cabeza. A la quinta vez de este mismo proceso creo que se ha cansado y nos ha colado, en plan "mira yo no soporto tener a estos 4 idiotas aquí emocionados cada vez que grito un número así que los voy a colar y los escondo por ahí en algún sitio que no molesten y punto".   Mientras tanto nosotros nos dedicábamos a mirar los platos que sacaban a ver qué pinta tenían y si nos gustaban les hacíamos una foto, a veces disimuladamente y a veces no, de hecho en algunas ocasiones ibamos al a mesa del interesado y hacíamos foto al plato, tal cual, pero claro es que esa iba a ser nuestra manera de pedir!!  Total que ya nos ha mirado y nos ha hecho un gesto, que arriba, al comedor escondido jeje así que hemos subido la escalera y nos ha sentado en una mesita ahí apartada del resto como escondidos y el lío se ha montado al intentar pedir: ha habido un momento de terror en el que Jose casi provoca un paro cardiaco a la china, cuando ella nos ha tendido la libreta para que apuntáramos nosotros lo que queríamos, pero claro, ¿qué quería que apuntásemos? Así que Jose con su par de **** ha escrito POLLO CON CACAHUETES y la china ha empezado a gritar que noooooooo, que noooooooooooo!!! Que no entendían nuestro alfabeto, que tenía que ser en chino! jajajaja casi nos da un parrús. Así que hemos optado por la vía fácil, enseñarle las fotos que habíamos tomado de los platos que queríamos, pero se ve que ella no se sabía los platos por la foto así que ha tenido que llamar al cocinero, que ha salido de la cocina y ha venido, además ha venido otra china y también un chino mayor que supongo que sería su padre o vete tú a saber quién, todos ahí alrededor de la mesa intentando descifrar qué eran las fotos que les enseñábamos:






Al final lo hemos conseguido y hemos cenado todo lo que queríamos: espinacas salteadas, pollo con cacahuetes, noodles picantes con algo que no sabemos lo que es y dumplings, con unas cervezotas enormes, y además de estar delicioso hemos pagado unos 2 euros por persona. Ha sido super divertido y creo que ellos también se lo han pasado bien, al menos el chino padre mayor, que el hombre era un encanto y nos intentaba ayudar todo el rato y nos sonreía con curiosidad mirando a ver si nos comíamos eso tan picante jejeje  nos hemos ido con pena pero con muy buen sabor de boca de nuestra última cena en Pekin. Y ya con la tontería era casi la hora acordada con Paco para irnos al aeropuerto así que nos hemos ido pitando al hotel a cambiarnos y ponernos cómodos para las 13 horas de vuelo que nos esperaban :)

Paco nos ha llevado al aeropuerto fenomenal, nos hemos hecho un selfie con él de recuerdo, y hemos facturado nuestro equipaje después de otros 80000 controles de seguridad (en uno de ellos casi no paso y me quedo a vivir en China porque a un chino le parecía que la del pasaporte no era yo. No os lo hemos contado, pero tienen un método para ver si el de la foto es el mismo que tú, porque claro para ellos debemos ser todos iguales, como nos pasa a nosotros con ellos... ponen el pasaporte delante de tu cara y lo apartan super rápido y lo vuelven a colocar y a apartar, a ver si es igual,... un show. Y yo en una de esas se ve que no le he parecido lo suficientemente igual y se lo ha pasado a su colega que menos mal, ha visto el parecido y me han dejado continuar...).



Los vuelos han sido muy tranquilos pero Aeroflot es bastante cutre y los asientos no tienen espacio ni para estirar las piernas, además de que la comida es vómito de dinosaurio, así que hemos llegado a Madrid derrotados y ahora a dormir y a vaciar maletas, que tenemos unas cuantas!

Gracias por leernos en esta nueva pequeña aventura, y gracias a Delia por animarme a escribir de nuevo :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario