jueves, 31 de marzo de 2016

Día 6: El Palacio de Verano

Hoy nos hemos puesto el despertador un poco antes con intención de salir pitando a visitar el Palacio de Verano, que está a 800 paradas de metro de distancia, como casi todo en esta ciudad, porque no sé si lo hemos comentado pero el metro es desesperante, es una cuadricula ENORME y a veces solo para recorrer tres estaciones tienes que hacer dos trasbordos, que son eternos, como el de Diego de León  o Nuevos Ministerios... así que teníamos por delante una hora de camino hasta allí y muchos planes para el día: visitar el parque y el palacio, ir a Xiaomi a que Jose hiciera unas compritas y luego ir a cambiar un trípode que compramos ayer y que como somos tolis no probamos y no nos sirve para nuestra cámara... Así que desayunamos fuerte y nos lanzamos al metro.

Tal cual estaba previsto, una hora más tarde, llegamos al Palacio de Verano, un parque enorme a las afueras de la ciudad donde los emperadores pasaban los días más calurosos del año y ofrecían unas fiestas de flipar a toda la alta sociedad pekinesa. Es todo artificial, incluido el lago Kunming, que lo hicieron con forma de melocotón porque es la fruta que representa la longevidad en China. Con toda la tierra que sacaron para excavarlo hicieron una colina para resguardar el palacio de las tormentas de arena que barren Pekin de cuando en cuando. Paseamos por todo el complejo y disfrutamos de la Gran Galería, de la colina del Buda Fragante, el barco de mármol y el Palacio en si, luego cogimos un barco que nos llevó de nuevo al otro lado del parque y a la hora de comer estábamos saliendo agotados pero muy contentos, porque el parque es una maravilla, el tiempo ha sido espléndido y el Palacio preciosisisimo! Hemos comido un ramen en una zona que parecía Las Rozas Village, que ha sido correcto sin ser una de las mejores comidas del viaje, pero como no, teníamos que comer sopa!




















Y de ahí corriendo a Xiaomi, que Jose ha arrasado entre encargos y compras propias, y nosotros hemos picado con la Yi Action Cam (la Gopro china), que por un muy módico precio tiene una calidad increíble y es un juguete para próximos viajes ;)

Después hemos ido a cambiar nuestro trípode y ahí ha sido el momento "lerdos del día", solo había que quitar un tornillito y así adaptarlo a nuestras cámaras, así que nada, la china nos ha explicado cómo hacerlo y nos hemos ido tan contentos con el mismo trípode... Al menos he aprovechado el paseo para comprar una funda para la cámara y un par de cosillas más y de paso, hemos cenado en aquel primer restaurante en el que comimos que se llamaba algo en chino + CUISINE y por supuesto hemos repetido los dumplings, la sopa hiper picante y alguna cosita más. Nos encanta este sitio, es muy barato y la comida está DELICIOSA! Aunque pica como si no hubiera un mañana y te hace sudar y pasarlo mal, pero es tan adictivo que en el fondo quieres repetir... muy masoquista.

El caso es que ayer vimos en una revista para modernos de un garito en el que estuvimos después de cenar un reportaje sobre un americano que había montado en Pekin un sitio de cervezas artesanas curiosas y que recomendaban mucho así que como hemos acabado pronto de cenar nos hemos ido para allá a probar alguna cerveza DE VERDAD, que en Pekin beben agua con gas y color y lo llaman cerveza... puaj! El sitio molaba un montón, las cervezas estaban deliciosas y los camareros deliciosos, así que todos hemos disfrutado mucho y bebido agusto. Incluso nos hemos comprado unas botellitas para traernos a Madrid. He de decir que yo he descubierto la cerveza con sabor a bacon y me he vuelto una fan total ;)



Y ya de vuelta en el hotel, agotados un dia más, pero satisfechos porque realmente lo estamos pasando genial, Pekin nos está gustando muchísimo, estamos descubriendo sitios increíbles y la comida es MARAVILLOSA, así que con un poco de pena porque mañana es nuestro último día, pero también muy muy cansados porque es una ciudad enorme y no hemos parado!

Día 5: La cocina de Sichuan (23/03/2016)

Menudo madrugón nos hemos pegado :O Con la legaña pegada y unos dumplings y arroz 3 delicias en el cuerpo nos hemos ido pitando a nuestra clase de cocina sichuanesa.  Hemos empezado a las 9 con una visita a un mercado, donde nos han contado un montón de cosas de las costumbres chinas a la hora de hacer la compra, hemos podido ver un poco mas de la vida diaria de los pekineses, lo que comen, cómo lo compran, los precios que manejan…  la verdad es que ha sido toda una experiencia. Hemos comprado pimienta de Sichuan y un “dragon fruit” para que Jose y Eva pudieran probarlo. Hemos olido y probado unos cuantos vegetales curiosos, como esas barras enormes y verdes que han resultado ser troncos de lechugas (deben ser super lechugas porque yo no he visto un tronco así jamás...), hemos descubierto que hay huevos azules en China, y lo que es peor, POLLOS NEGROS. La explicación ha sido que igual que las personas tenemos diferente color de piel que los pollos también, pero no se, yo no me lo creo la verdad. Os dejamos foto para que valoréis, pero da mucho mucho yuyu… es que era negro negro!  Los pescados los venden vivos, están en piscinas y tu eliges el que quieres y te lo matan allí mismo, no se si me parece un poco guarro o por el contrario el colmo de la frescura… pero la experiencia nos ha encantado! 





 Aquí los troncos de lechuga XXL:



Atención al pollo negro, INSUPERABLE:

 




De ahí hemos ido al hutong a dar la clase de cocina, nuestro profe era un chinorris que hablaba ingles como si pones a Carmen de Mairena a hablar sueco. Yo por mas que le miraba era incapaz de descifrar las cosas que decía. Entendía palabras sueltas que mas o menos he conseguido cohesionar para dar sentido a las frases, pero ha sido bastante chungo. El grupo éramos 6 norteamericanos, 2 japos y nosotros, las japos no se pispaban de nada, y los americanos pues como yo cuando oigo hablar español a un gaditano, que mas o menos, pero flipando también. El caso que la clase muy interesante, hemos aprendido a cortar hiper fino y rápido como en Masterchef con unos cuchillos chinos que parecían de la peli de Psicosis, hemos metido caña a saco a un wok de hierro, y en total hemos aprendido a preparar 3 platos (ensalada de pollo picante, DELICIOSA, salteado de cerdo con verduras, rico pero sin mas, y noodles picantes, ricos también pero sin morir de gusto) y luego un acompañamiento (espinacas con chiles, muy muy ricas) y un aceite casero de chiles que me ha requeteencantado y que hare en cuanto llegue a Madrid para aliñar todos mis platillos J hemos de decir que nos ha decepcionado un poco la comida porque pensábamos que seria súper picante y sabrosa y no lo era. Noé opina que quizás han occidentalizado un poco los sabores para que la gente que va a las clases no flipe, pero a mi me ha faltado picante, ya que dicen que la cocina sichuanesa es de las mas picantes de China y efectivamente ayer cenando en un restaurante de este tipo de cocina echábamos fuego por la boca… aun así la clase ha estado fenomenal y hemos disfrutado mucho de conocer a gente y aprender a preparar platos nuevos (y a usar nuevos ingredientes).







La anécdota divertida es que queríamos llevarnos un cuchillo como el que hemos usado para cortar todo, que lo vendían allí mismo y salía tirado de precio (un cuchillo de buenísima calidad) y de repente a punto de comprarlo a Noé se le ha ocurrido pensar en que iba a pasar cuando nos pasaran el control del Metro (no se si lo hemos comentado pero para entrar al metro en todas las estaciones hay controles de seguridad donde te pasan la mochila y bolsos por escáner y te cachean) y le hemos preguntado al profe, que ha puesto cara de susto y nos ha dicho que no que no, que no podemos meter un cuchillo en el metro! Total que si quieres comprar un cuchillo tiene que ser al lado de tu casa o ir en taxi, porque no puedes acceder al metro con el… en fin. Los cuchillos se nos resisten en todos los viajes!! L

Acabada la clase y con la barriguita llena nos hemos ido al Mercado de las Perlas, un sitio donde venden toda clase de cosas y donde hemos arrasado, sin tener en cuenta que apenas llevábamos dinero así que hemos tenido que dejar el resto de compras para mañana, que volveremos. Yo he comprado una funda para mi cámara réflex que es la bomba y un trípode súper chachi, por 10 euros las dos cosas. Un palo para la GoPro por 4 euros y Noé una maleta Samsonite de las hiper light de aluminio no sé qué por 30 euros (tamaño grande, no de cabina).  Pensareis que cómo puede ser que se nos haya acabado el dinero tan pronto si no hemos gastado apenas nada, pero es que habíamos pagado la clase de cocina y con la m*****  de los yuanes yo no calculo bien, meto 1.000 yuanes y me creo que llevo encima dinero como para comprarme una isla pero no, es una gran KK de dinero y así nos ha pasado…. Peeeeero no problem! Mañana más y mejor. Hemos regateado como auténticos chinos profesionales y en algunos sitios lo hemos hecho tan bien que han fingido llorar, han gritado, se han enfadado indignadísimos… pero hemos aguantado el tipo y Noé ha negociado en plan “EL PACIFICADOR”  y ha conseguido precios inigualables (ha habido un momento en que he temido por la vida de mi hermana y de la china con la que estaba regateando, que estaban ahí a grito pelado y la china a punto de hacerse el Hara-Kiri, pero Noé le ha dicho a la china en un tono autoritario que no admitía replica: “por favor mantén la calma y vamos a hablarlo” y ella se ha quedado ojiplatica y se ha rendido a la hombría de los machos del norte de España. Ha sido tremendo, regatear me cabrea y me agota pero también me divierte…. Es como el picante, me hace llorar y sudar pero me encanta… contrastes J

Nuestra cena hoy ha sido de descubrimiento de picoteo chino, pues hemos descubierto una especie de mercado con puestecitos donde te preparaban cosas pero en plan pijo molón, como el Mercado de San Miguel o algo así, y hemos probado los cangrejos de concha blanda fritos (muy ricos!!), una especie de crepe-tortilla con un sabor muy raro pero que nos ha gustado bastante, unas brochetas de buey picante muy ricas y unos buns (como bollitos al vapor rellenos de carne picada y especias) que estaban bastante bien. Todo muy barato y bueno para estar en una zona hiper turística… y lo mejor! El descubrimiento del postre… CHURROS CHINOS!! Aquí lo están petando con un invento que pensábamos que iba a ser una guarreria y resulta que nos ha encantado, que son unos churros iguales a los nuestros, que te los ponen en un cono de papel y sobre ellos ponen helado de nata como el del McDonalds  y chocolate fundido (si, igualito a un Sundae del McDonalds encima de los churros). Pues oye, que están buenísimos! Tanto que ya estamos pensando en exportar la idea a España! 



Y después de esto nos hemos tomado una copita (un Mao-jito) en un barecillo súper hipster que hay al lado de nuestro hotel, donde los camareros son chinos modernos y hacen cocteles muy guays y cerveza casera de jengibre. Aquí ha vuelto a repetirse el episodio del agua caliente: al llegar y sentarnos nos han puesto un vaso con agua caliente a cada uno, pero sin té y sin nada dentro, sólo el agua caliente. Ya no podíamos mas de la intriga y como hemos visto que el camarero hablaba ingles le hemos preguntado para que ponían eso!! Nos ha contado que es porque así entras en calor y además el agua al estar hervida no tiene gérmenes y antes que no había agua embotellada pues evitaban ponerse malos del estomago… curioso. Allí todo dios se bebía el agua caliente repugnante ese, que cosas….  Un misterio mas que hemos resuelto! J


Y ahora a descansar que mañana toca pateada máxima en el Palacio de Verano! J

martes, 29 de marzo de 2016

Día 4: Estrellas de Hollywood en la Ciudad Prohibida (22/03/2016)

Hoy ha amanecido el típico día pekinés con el cielo encapotado y, suponemos, contaminado. Hacía mas fresquito y hemos sacado los abrigos para pasar el día en la Plaza de Tiananmen, la Ciudad Prohibida y Qianmen Street con sus hutongs. Como siempre, hemos empezado el día comiendo gyozas, arroz y rollitos de primavera en el desayuno del hotel y luego nos hemos lanzado al trafico de Pekín para coger un taxi. Es curioso, un taxi que te cruce media ciudad en mitad de un atasco cuesta menos que un café en Starbucks…

Al llegar, lo primero que nos ha llamado la atención es que para poder acceder a la plaza antes tienes que pasar unos controles de seguridad donde te cachean y metes el bolso o mochila por un escáner tipo aeropuerto. A los occidentales nos ignoraban bastante pero a los chinos les comprobaban hasta el DNI para poder pasar…  La plaza es brutal, tan grande que no puedo compararla con ninguna otra plaza que haya conocido, y rodeada de edificios gigantes muy al estilo comunista. Los chinos hacen colas de horas y horas para poder ver la tumba de Mao, donde lo tienen embalsamado y que, como pone en nuestra guía, a veces no es posible verle porque están haciendo “trabajos de mantenimiento’… puaj.

Es curioso porque en esta plaza se ve gente totalmente diferente a la que nos hemos encontrado hasta ahora en cualquier otro punto de la ciudad o en la muralla china, se nota que es gente de pueblos/ciudades que vienen específicamente a ver a Mao, por la ropa que llevan, por sus rasgos, muchos son suuuuuper mayores, como si trajeran a sus abuelillos a ver a Mao antes de que sea “demasiado tarde”. Suelen hacer el tour Tumba de Mao/Ciudad Prohibida.  Quizás por eso este sea el único sitio donde hemos visto gente escupir a la típica manera china, o sorprenderse con nosotros. Este punto ha sido divertidísimo, hacían cola para hacerse fotos con nosotros, sobre todo con Jose, que es un latin lover y las chinas se pegaban por salir con el en la foto. De hecho ha habido una que nos ha timado claramente, quería hacerse la foto con Jose y nosotros hemos creído que quería con todos, pero no, le ha dicho a su madre que mejor en vertical y yo he notado que, por el ángulo del móvil, no salíamos ninguno, de hecho en la foto seguro que solo salían ella y Jose. Por un momento me he agobiado un poco porque era demasiado, todos querían fotos y me daba como mala espina… pero no, simplemente les hacíamos gracia supongo...





Cuando hemos conseguido librarnos de los chinos fanáticos hemos ido a visitar la Ciudad Prohibida, que es ESPECTACULAR. Es absolutamente grandiosa, y cumple perfectamente su objetivo: intimidar al visitante y dejar clarísimo el poder imperial. De hecho el emperador era una especie de semidiós que jamás salía de allí. La parte dedicada a actos políticos, ejecuciones, ofrendas, juicios, etc. es enorme, impactante, sobria y a la vez intimidante. En cambio la parte “privada” donde vivía la emperatriz (madre del emperador), las concubinas y el propio emperador, es mucho mas cálida, decorada y con jardines intimistas, con pozos, pinturas, rincones acogedores… un contraste muy marcado. La simbología china es todo un mundo, desde el color de las tejas hasta el numero de animalitos que decoran los tejados significan algo, así que para no perdernos nada hemos cogido una audio guía y hemos disfrutado mucho de la visita. Eso si, hemos dedicado a ello 3 horas y no lo hemos visitado todo….











Al salir hemos sufrido el primer timo del viaje: hordas de chinos con carteles de ricksaw se acercaban a nosotros para llevarnos a nuestro destino, y no queríamos un ricksaw, queríamos un taxi, que sale baratísimo y cabemos los 4. Pues no. Allí por pelotas tienes que coger el maldito ricksaw chino porque están compinchados con los taxistas y estos últimos no te cogen aunque vayan vacíos, así que o coges uno o andas 3,5 km a pie hasta el metro mas cercano. Y hemos sufrido timo porque ya hartos hemos accedido a montar en uno y le hemos dicho que queríamos ir a Qianmen Street, y nos ha dicho que si que si, que nos llevaba. Total que de repente nos dice que ya hemos llegado, que solo hay que girar la esquina, que no puede seguir porque hay un control policial o no se que. Le hemos pagado y…  al girar la esquina nos hemos dado cuenta de que estábamos a casi 2 km de Qianmen. Obviamente nos había timado, así que otra vez a pasar los controles para atravesar Tiananmen Square, otra vez a sortear chinos empeñados en tener una foto con nosotros,  otra vez a esquivar lapos voladores….



Pero nuestro destino estaba claro, el restaurante mas famoso de pato laqueado de Pekín, el que viene en todas las guías y recomiendan en todos los sitios! Así que para allá que hemos ido muy convencidos. Cuando hemos llegado eran las 15:30h y vemos que el horario es, atención, comidas de 11.00 a 13.30 y cenas de 16.30 a 20.30h así que íbamos a hacer… pues esperar porque haber ido hasta allí y quedarnos sin comer el famoso pato… hemos dado un minipaseito por los alrededores y luego hemos hecho cola porque se forman unos líos increíbles para entrar a restaurante. A las 16.30h salen a repartir números y luego van llamando. Y eso es la bomba, es el Ritz pekinés, yo creo que los provincianos que vienen a ver a Mao aprovechan para ahorrar e ir a comer pato allí, porque había gente de todo tipo, desde familias que se notaba que no habían estado en un sitio así en su vida hasta gente elegante que iba con pajarita, y de 150 comensales, 6 occidentales… El salón es lo mas casposo del mundo, es como un salón de boda de los años 80 en España, con brillos, dorados, espejos y camareros súper bien arreglados. Hemos pedido por supuesto el MENU PATO, que consistía en el típico pato a la pekinesa, viene un señor con un pato y te lo corta delante de ti, te traen crepes para hacerte crepes de pato con cebolleta china y salsa hoisin, y luego la sopita de pato. El 90% de las mesas pedían llevarse las sobras del pato porque realmente lo que te cortan son las pechugas, y los chinos se lo llevaban TODO metido en una bolsa de plástico. Aquí tampoco hablaban mucho ingles ni nada que no fuera chino así que hemos pedido para beber dos cervezas y agua y han venido y nos han traído dos botellas de cerveza y una tetera con agua hirviendo y unas tacitas. No sabemos si ese es el agua que habíamos pedido o es que teníamos que hacer algo con ella, pero bueno, la hemos dejado tal cual porque  hemos sido incapaces de descifrar el enigma. Nos hemos reido un montón porque Jose llamaba al camarero que nos atendía PEDRO, y era tal cual, necesitábamos algo y Jose decía "PEDROOO!" y él se daba la vuelta y venía a la mesa... de coña. Supongo que habrá supuesto que Pedro significa OIGA o algo así.... Qué majo Pedro! Nos ha atendido genial ;)

 Al final hemos salido por 50 euros los 4. Es un precio bastante alto para ser China, así que normal que los chinos vengan a celebrar una gran ocasión. Además aunque para nosotros sea casposo y anticuado para ellos es el colmo del refinamiento y la elegancia.








He de decir que el pato estaba muy bueno pero tampoco para morirnos de gusto. De hecho de lo que he probado hasta ahora es lo que mas me ha decepcionado, quizás porque esperaba mucho mas y era un pato mas bien normal y corriente. En la Prospe hay un restaurante chino que lo prepara mejor :P

Después de comer hemos aprovechado para visitar los alrededores de Qianmen Street, que son hutongs típicos llenos de comercios chinos auténticos. Hemos comprado nuestros adorados longan, las frutas OJO DE DRAGON que comíamos en Tailandia y que también venden aquí, nos hemos reído a carcajadas con los sex shop caseros chinos, y también he pasado un poco de repelús en algunas calles… pero al final lo hemos disfrutado mucho y hemos conocido una parte muy curiosa de la ciudad.

A ultima hora hemos ido al hotel a descansar un mini ratito y se nos ha ocurrido preguntar a la recepcionista si podía recomendarnos algún sitio para cenar por la zona. Ha puesto cara de autentico pánico, ha señalado la calle y ha dicho “a la derecha”. Noé la ha mirado como diciendo “vale, a la derecha, y que?” ella seguía con cara de pánico y finalmente Noé ha vuelto a decirle “vale, a la derecha, pero donde? Algún sitio en concreto?” y la chica ha cogido y nos ha escrito una retaila de letras chinas en un papel. Hemos salido con cara de póker del hotel, hemos ido a la derecha y pensando cómo íbamos a saber que sitio era, total que después de caminar 5 minutos y ya desanimados Jose ha visto una peluquería barbería y ha decidido entrar a preguntar y les ha enseñado el papel, nosotros mirábamos desde fuera divertidos pensando que iba a ser misión imposible pero si, conocían el sitio y nos han dicho que estaba como a 5 locales mas allá así que nos hemos ido tan contentos. Y si, lo hemos encontrado!! Comparando letras hemos llegado a la conclusión de que era ese. El sitio tremendo. No tenia mal aspecto y había mucha gente, pero TODO EN CHINO, nadie hablaba ni siquiera mínimamente inglés, la carta solo estaba en chino… en fin. No sabíamos que hacer, así que hemos decidido pedir a dedo señalando cosas de las mesas de alrededor que tenían buena pinta, así que entre risas y caras de alucine hemos conseguido pedir unos dumplings, unos noodles y algo que no teníamos ni idea de lo que era pero los de la mesa de al lado nos han dicho que lo pidiéramos que estaba muy bueno (todo esto con señas). El restaurante era de cocina sichuanesa, que pica como si no hubiera un mañana y lleva ajo y chiles a toneladas, pero todo estaba buenísimo y hemos comido como bestias por 3 euros cada  uno. Nos hemos reído muchísimo y todo el mundo nos miraba alucinado, de hecho creo que pensaban que no íbamos a poder comérnoslo ni de coña y cuando han visto que nos lo hemos jalado todo no se lo podían creer. Seguro que incluso habían hecho apuestas… La verdad es que estamos disfrutando muchísimo de la comida, cada día probamos algo diferente y todo esta buenísimo. La ciudad me esta gustando mucho, es todo muy muy bonito y lleno de contrastes, y sobre todo, muy divertido!








Mañana nos espera un día tremendo, con una visita a un mercado y una clase de cocina, así que seguro que lo disfrutaremos muchísimo 


Ahora vamos a dormir que los días aquí son muy intensos y estamos andando una media de 15 – 20 km diarios así que estamos mueeeeertos!