domingo, 30 de agosto de 2015

Día 19: vuelta a Madrid

Hoy ha sido una noche larga, en la que hemos dormido poco y comido mucho, a deshoras, sin saber si era desayuno o ya tocaba comer.

Emirates tiene unos aviones estupendos con una carta de entretenimiento individual maravillosa, con pelis que en España acaban de estrenar en el cine, y un buen catering, PERO LOS ASIENTOS SON CRIMINALES. Dormir aquí es misión imposible, y no porque tengamos poco espacio si no porque los asientos son incomodísimos. Yo he dormido apenas 4 horas en toda la noche y Noé poco más, así que no estamos demasiado inspirados para escribir mucho más. Además, en el tramo Bangkok-Dubai he tenido sentado al lado a un señor gordísimo que no paraba de roncar taaaan alto que dos veces ha tenido que venir un azafato para pedirle que cambiase de postura o hiciese algo porque no dejaba dormir a nadie (ni con auriculares). Ha sido muy fuerte. La gente le miraba y se reían a carcajadas porque la manera de roncar que tenía era algo pocas veces visto, pero yo le tenía sentado a mi ladito, roncando como un rinoceronte con la boca abierta. Matador.

Ahora estamos a dos horas de aterrizar,  y deseando llegar a casa e instalarnos,  recoger a los gatetes del "campamento de verano" y acostarnos pronto, esperemos que así el jet lag sea más llevadero...

sábado, 29 de agosto de 2015

Día 18: Chatuchak Market

Hoy es nuestro último día en Bangkok (sollozos de fondo...) y hemos aprovechado para ir a ver el Chatuchak, un mercado INMENSO que ponen en un parque tipo la Casa de Campo de Madrid a las afueras de Bangkok.

Antes de ir hemos desayunado como gordos de nuevo, y Noé ha repetido la hazaña de ayer con el kilo de más jeje teníamos que cargar pilas para la mañana de compras!

Hemos cogido el skytrain, que a mí me tiene hipnotizada, porque esta ciudad es por un lado tan tradicional y tan humilde y por otro tan futurista que me sobrepasa. El skytrain por si no os lo hemos contado antes es un metro que va elevado por la ciudad, sobre unas vías volantes a bastante altura. Esto hace que puedas ir a muchos sitios sin pisar el suelo,  por ejemplo desde nuestro hotel a través de un centro comercial y las pasarelas del skytrain podemos acceder al otro lado de la calle y a otros centros comerciales,  es un sistema de pasarelas elevadas para peatones y para el tren. Muchos edificios también se comunican por dentro para no salir a la calle. Y luego está el metro subterráneo, super moderno y nuevo... es decir 3 niveles de circulación. Por eso a veces caminas por esas pasarelas y parece que vas por una ciudad futurista. Pero miras hacia abajo y un señor con un sombrero de paja y descalzo empuja un carrito en el que vende frutas, o una señora reza en un pequeño templo al lado de un Pull&Bear repleto de neones....

Bueno, que me voy por las ramas. Hemos cogido el skytrain para llegar a Chatuchak, que es un mercado que abre solo sábados y domingos y (a partir de aquí copiado de la Wikipedia) es el más grande de Tailandia y uno de los más extensos del mundo.Ocupa una extensión de 140.000m², tiene entre 8.000 y 15.000 puestos, y entre sábado y domingo suele ser visitado diariamente por cerca de 200.000 personas.

Abierto desde 1983, el mercado Chatuchak tiene 27 secciones divididas en frutas y verduras frescas, flores y plantas de jardín, antigüedades, juguetes, libros, artesanías, vajilla, mobiliario y decoración, indumentaria y accesorios, piezas de cerámica, obras de arte, y mascotas, aunque también se puede encontrar toda clase de artículos en toda la extensión del mercado. También dispone de una extensa y variada sección de comidas y bebidas.

Como podéis imaginar es un enorme laberinto de callejones,  puestos y gente. Venden todas las cosas que te puedas imaginar y alguna más.  Hemos comprado cositas que teníamos pendientes, y Noé, feliz, ha encontrado por fin los cuchillos Kiwi para cortar tipo peli de terror y el pelador para hacer tiritas de verduras a lo thai. Nos ha faltado el mortero de piedra, que nos parecía una bestialidad lo que pesaba y pensamos volver a última hora a por él pero nos perdimos en el laberinto y no conseguimos volver.

Después de una buena caminata por el laberinto hemos ido a Or Tor Kor, otro mercado dedicado solo a comestibles que está al lado de Chatuchak. Teníamos muchas ganas de verlo porque dicen que es el 4° mejor mercado del mundo por la calidad y variedad de sus productos, pero resulta que están reformándolo y han trasladado una pequeña parte a una zona cercana, pero bueno, sin encanto ninguno y con muy poco género :( no pasa nada, otro motivo para volver a Bangkok, y ya llevamos unos cuantos! Al menos hemos podido comernos una ensalada de papaya bien fresquita antes de volver al hotel (de milagro, porque a este mercado apenas vienen turistas y todo está escrito en thai y solo hablan thai así que por señas y con paciencia hemos conseguido la ensalada y las bebidas).

En este mercado hemos vuelto a ver una cosa que me horroriza y que parece ser que aquí es la máxima expresión del refinamiento a la hora de emplatar un pollo cocido (si, si, cocido, que no asado), aunque a mi me provoca naúseas... y es que les encanta presentar el pollo "completo", es decir,  con su cabeza, su piquito, su cresta, TODO. Pero todo está del mismo color como crudo... repugnante.  Se me olvidó fotografiarlo pero en la publicidad de los andenes del skytrain venía una foto de este emplatado como sugerencia de presentación de un producto magnífico que no he podido dejar de mostraros por si os apetece que os lleve uno, se trata de un pollo cocido en una bolsa de plástico que puedes meter al microondas y calentar y después tan solo tienes que presentarlo como te muestra la foto. SUBLIME. Os llevo dos, además del protector facial de sol y viento que ya habíamos comentado ;)

Agotados y con los pies hechos trizas hemos vuelto al hotel, nos hemos tirado en la piscina a disfrutar por última vez de las maravillosas vistas del atardecer sobre Bangkok y hemos pasado la tarde tranquilamente.

Como era nuestro último día la ciudad nos ha regalado otro atardecer impactante, y totalmente diferente a la tormenta de ayer, hoy ha sido una puesta de sol de postal. He hecho otras 8.000 fotos y lo que es mejor: hemos descubierto una terraza al aire libre con las mismas vistas que desde la habitación pero sin cristal de por medio que me estropee las fotos :D y encima puedo usar la barandilla como trípode!  He fundido la batería de la cámara y lo que me quedaba de tarjeta de memoria hasta quedarme satisfecha.

Después hemos ido a cenar, para hoy hemos elegido un japonés especializado en ramen, mi sopa favorita. Aunque he de decir que después de varias catas y casi 3 semanas comiendo sopas tailandesas, me quedo con las thai! Los japoneses hacen buenos caldos, pero la sopa de cocido de mi madre es insuperable! Al menos las sopas tailandesas tienen muchisimo sabor (usan una especia llamada galanga que es similar al jengibre y suuuuper aromática) y la mayoría pican, lo que les hace ganar puntos jeje.

A todo esto hemos alucinado porque en el centro comercial que hay delante de nuestro hotel están también las mejores firmas de diseñadores tipo Prada, Jimmy Choo, Gucci, etc y de repente un Zara de dos plantas.... como se lo ha montado Amancio. También hay un Harrod's y no he podido resistir la tentación de hacerme una foto con el osito ;) Qué raro se hace estar rodeada de Teddy Bears vestidos de policías ingleses en pleno Bangkok! Noé estaba muy emocionado porque en el centro comercial había una tienda de la marca de aftershave que usa su peluquero, ese que le prepara los gintonics... que parece ser que es una marca inglesa que te deja las patillas como el culito de un bebé.

Y ahora si que si, nos despedimos de Bangkok y nos vamos al aeropuerto, volamos de noche así que a dormir y dormir y así el vuelo se hará mucho más  corto! Eso si, recordáis que cuando vinimos comenté que solo había facturado 5,5 kg de equipaje??? Pues ahora volvemos que parecemos unos gitanos rumanos, con 8 piezas de equipaje y las tumbonas metidas en unas bolsas de basura... mortal. A ver si no tenemos que pagar exceso de equipaje....

Mañana última entrada del blog, la escribiremos en el avión, con un resumen de cosas sobre estas 3 semanas y algunas curiosidades que se quedaron en el tintero cada día.

Buenas noches! ;)

No hay fotos de los mercados esta mañana porque íbamos demasiado ocupados comprando cosas y viendo tiendas y se nos olvidó! Así que empiezo con el pollo emplatado:


jueves, 27 de agosto de 2015

Día 17: Vuelta a Bangkok y una agradable sorpresa

Sorprendentemente hemos dormido toda la noche en el tren. Noé dice que se ha despertado varias veces, yo me puse tapones y dormí como un tronquito, aunque reconozco que en ocasiones temí por nuestra vida pensando que el tren descarrilaba. La tartana pegaba unos chirridos y unos meneos que nos movía de un lado a otro de la cama como en un toro mecánico. Os hacéis a la idea de lo cansada que estaba para dormir tan bien, no? Lo peor ha sido que en mitad de la noche necesitaba ir al baño y... dios... cómo os lo explico... ERA UN AGUJERO EN EL SUELO CON SALIDA DIRECTA A LA VÍA DEL TREN. Así,  sin paños calientes. He hecho malabarismos para apuntar al agujero sin que un solo centímetro de mi piel tocara absolutamente nada y cuando he acabado me he bañado en líquido antiséptico antes de seguir durmiendo plácidamente.  Y es que las camas estaban impecables y las sábanas olían muy bien :)

Ha sido una experiencia curiosa, nos hemos divertido un montón y hemos probado los trenes tailandeses, que era el objetivo. Todo funciona como en España hace 40 años, de hecho los trenes tailandeses son modelos antiguos comprados por 2 duros a Japón y otros países que ya viven en la era moderna. Aquí además en cada parada entran unas señoras con una cesta de mimbre pegando voces y vendiendo comida "arrooozzz!!!", "pad thaiiii", "cafeeee!!". Muy fuerte y muy auténtico. Yo lo recomiendo totalmente.

El caso es que a media hora de llegar a Bangkok el chico de las camas nos ha despertado a todos, ha deshecho las camas y las ha convertido de nuevo en asientos normales. Con la legaña pegada y el pelo revuelto hemos llegado a Bangkok. No eran ni las 6.00.

Después de mucho negociar con varios taxistas hemos conseguido que uno nos llevase a nuestro hotel y ahí ha llegado la sorpresa. Elegimos el hotel estando en Koh Tao, los precios habían bajado bastante por el tema de la bomba de hace dos semanas y como no sabíamos cómo iba a estar la ciudad a nuestra vuelta reservamos un buen hotel, muy moderno, en un rascacielos. Pues hemos llegado y no solo es un buen hotel en un rascacielos, es que tenemos una pedazo de suite de 80 metros que no nos encontramos, con vestidor, tocador,  zona de lavabos, jacuzzi con vistas a la ciudad,  sala de estar y una habitación alucinante con un ventanal de pared a pared con unas vistas espectaculares. Y nosotros zarrapastrosos perdidos con nuestras mochilas sucias de recorrer medio pais. No os digo más que el botones nos ha preguntado si éramos estudiantes! En fin. Cuando nos han enseñado la habitación hemos puesto cara de "ooh si, perfecta, justo a lo que estamos acostumbrados" pero cuando nos han dejado solos no podíamos cerrar la boca del asombro. Es para no salir de aquí en todo el día! Y repetimos, a precio de hotel de 3* en España... muy fuerte.

El caso es que nos hemos pegado un baño de espuma que nos ha hecho olvidar todas las penurias del tren del terror y hemos jugado con el Apple TV hasta las 9 que hemos bajado a desayunar arreglados y guapos como merece la ocasión  (que no nos tachen de estudiantes mochileros). Noé se ha pesado en la báscula que tenemos en la habitación antes y después de desayunar y... ha engordado un kilo en el desayuno!!!!! :O  ¿Os podéis imaginar lo que ha comido? En nuestra defensa diré que anoche apenas hicimos una merienda-cena ligera y que habíamos desayunado dos galletas a las 6 de la mañana en el tren. El desayuno era brutal, tenían unos mejillones en salsa de nata y vino blanco deliciosos! Sushi, quesos variados (esto último en Tailandia es exotismo puro y el summun del refinamiento jajaja) y platos de todo tipo, aparte por supuesto de bollitos ricos y frutas variadas. Hoy os enseño otra, el mangostán, que está deliciosa aunque no sé cómo definir su sabor la verdad... fotos abajo ;) parecen unos dientes de ajo pero es fruta dulce.

Y después de ponernos gordos nos hemos ido de compras, queríamos visitar un par de centros comerciales muy famosos aquí,  uno es el Terminal 21 que está ambientado en un aeropuerto y cada planta es un país diferente (Italia, Francia, Inglaterra, Japón, EEUU, Turquía y Caribe) y las tiendas tienen cosas de ese estilo, por ejemplo en la zona de Inglaterra simulan un mercadillo tipo Candem, en Japón venden vestidos muy rollo muñeca japo y monerías de gatitos, en Turquía mucha joyería y bisutería... nosotros hemos arrasado en un supermercado gourmet donde hemos comprado un montón de tonterías y especias, frutas secas, té y cosas varias para cocinar recetas thai.

Luego nos hemos pasado por Siam Paragon, el centro comercial más lujoso de toda Asia, con tiendas de las mejores firmas,  concesionario de Lamborguini y Aston Martin, las mejores pastelerías de Paris como Fauchon y Laduree tienen sucursal aquí (alucinante). El centro comercial tiene un acuario con 30.000 especies marinas, uno de los más grandes del mundo, y el cine más espectacular con una pantalla de nosecuantísima resolución y pulgadas cuyas butacas son SOFÁS!  Tal cual. Es para ir y verlo. Y para salir con las manos vacías claro jeje... pero es toda una experiencia.

Os dejo una foto que os va a hacer gracia, define muy bien algunos de los contrastes de esta ciudad, una tienda Pull&Bear super moderna en un centro comercial y al lado un pequeño templo con una señora rezando. Esto es así todo el tiempo, por eso después de dos semanas he vuelto a tener la cara de cervatillo deslumbrado por los faros de un coche en plena noche ;)

De ahí hemos cruzado la calle para ir al MBK, que es como un mercado gigante pero dentro de un centro comercial. Muy curioso y genial para comprar artesanía y comer bien a buen precio. Nosotros hemos comprado dos tumbonas tailandesas que van a copar el 80% de todo ese peso que teníamos para facturar compras jajajaja no sabemos dónde las vamos a poner pero son preciosas y nos han hecho pasar muy buenos ratos en este viaje, viendo las puestas de sol y echandonos la siesta, así que necesitábamos llevarnos unas! (No hamacas, tumbonas, como un futón o algo así...). He vuelto a comerme una sopa de noodles, buey y verduras que picaba al máximo hasta hacerme llorar (deliciosa) y Noé ha querido probar la enésima versión del pad thai jeje

Y agotados y cargados hemos vuelto al hotel donde nos hemos dado nuestro chapuzón diario en la piscina antes de arreglarnos para salir a disfrutar de la última noche en Bangkok (ese pequeño puntito que veréis en la foto de la piscina si la ampliais es Noé...).

Y ahí estábamos los dos pensando que nos gustaría algo especial para nuestra última noche en Bangkok cuando ha pasado lo que llevabamos esperando todo el viaje: ha caído una gran tormenta de Monzón. Yo estaba haciendo fotos de las vistas desde nuestra habitación cuando hemos empezado a ver que los edificios de difuminaban, luego desaparecían en una espesa niebla y finalmente la nube descargaba toda su furia sobre nosotros. Ha sido totalmente increíble y hemos disfrutado de ese rato con las luces apagadas y ensimismados delante de la cristalera. Ha llovido a lo bestia, como pocas veces he visto llover, insuperable! Y lo mejor de todo ha sido poder verlo desde un ventanal así (me encantan las tormentas cuando estoy bajo techo).

Como aquí nunca se sabe cuando llueve o cuando no y cuanto dura, hemos decidido ir a cenar a un centro comercial muy mono que hay justo al lado del hotel y que ni siquiera teníamos que pisar la calle para llegar a él porque hay una pasarela de skytrain elevada.  Resulta que tenían en la planta baja una recreación de un mercado callejero con puestecitos de diferentes tipos de cocina thai (curry del norte, sopas de noodles, ensaladas de papaya...) y nos hemos decidido por un curry del noroeste (mmmuuuy cremoso y ligero) y una ensalada laab, nuestra favorita,  con dos Shingas y de lujo! Ahora estamos de vuelta en el hotel y no podemos despegar los ojos del ventanal gigante que es un mirador increíble de la ciudad por la noche. He hecho mil fotos, he lamentado mil veces no haber traído el trípode y he improvisado uno con una butaca. Ojalá haya podido capturar al menos la mitad de lo espectacular de la vista. Os dejo una pequeña muestra hecha con el móvil, esperamos que os encante y que por un ratito os sintáis aquí y disfrutéis tanto como nosotros :) 

Mañana visitaremos un mercado muy especial y las últimas compras! 

Día 16: Tren nocturno a Bangkok

Hoy nos hemos despedido de las maravillosas islas del sur para volver a la caótica Bangkok. Ha sido un día agotador,  porque aunque hemos empezado muuuy relajadamente la cosa se ha ido complicando.

Nos hemos levantado sin prisa,  hemos tomado nuestro último desayuno frente al mar y nos hemos despedido de nuestros amigos los dos perros del hotel. Uno, nuestro favorito, es un perrete super viejito, regordete y adorable que siempre que nos veía se ponía super contento y se sentaba a pasar los ratos con nosotros y el otro es un perro joven con ganas de juerga que hoy nos ha acompañado en nuestro último paseo por la playa. Después hemos hecho las maletas y nos hemos dado una ducha. A las 13.00 salía nuestro ferry con destino a Chumphon, una pequeña ciudad del sur donde cogeríamos el tren nocturno a Bangkok. Resumiendo, que hoy hemos cogido casi todos los medios de transporte posibles para conseguir llegar mañana a Bangkok: taxi pick-up, ferry, autobús hasta la estación y luego tren cama.

Ha sido agotador y hemos tenido que reponer fuerzas comiendonos un pad thai antes de coger el tren ;) somos unos adictos al pad thai! Pero también al laab, una ensalada deliciosa, a la sopa picante  tom yum, a un salteado de carne picada con albahaca tailandesa, ajo y chili... en fin, que estamos disfrutando como locos de la gastronomía y encima con las clases de On volvemos hechos unos profesionales! Ya hemos buscado las recetas de los platos que más nos han gustado por si tenemos que comprar algún ingrediente aquí poder replicarlos en España.

Después del pad thai hemos pasado por un 7Eleven, como no, a comprar cositas para el tren  (galletitas, cacahuetes,  bebidas...) y en la puerta había un puestecillo de un señor que vendía fruta así que hemos comprado un kilo de mis adorados "ojos de dragón" para el camino :) os los enseñamos más abajo, son como unas uvas con una cascarita dura por fuera similar a la de huevo y por dentro tienen una sola pepita grande, son super sabrosas y se comen muy bien, como pipas, así que nos hemos puesto mano a mano mientras esperabamos al tren y casi nos las comemos todas :) nos gustan tanto que hemos guardado unas cuantas pepitas a ver si en España podemos plantarlas jejeje

Y en estas estábamos cuando ha llegado el tren, hemos tenido suerte, el nuestro con solo 20 minutos de retraso, había algunos que llevaban 120 y hasta 200 minutos de retraso. Y es que en este pais viven tranquilos y sin agobios.

El tren. Ay omá el tren. Ni aunque os lo cuente os lo vais a imaginar.  Es un tren del año catapun, destartalado y viejuno, peeeeero que luego está tan apañao que estamos aquí felices y emocionados haciendo fotos y partiendonos de risa con unos franceses compañeros de litera.

Esto funciona así,  tú eliges "clase" y tipo de cama (nosotros elegimos segunda clase con aire acondicionado y litera de abajo, que nos habían chivado que era más amplia que la de arriba) y cuando subes al tren son asientos normales y corrientes hasta que llega a los 10 minutos un señor y te hace la cama. Tal cual. En 2 minutos te monta una cama que te quedas muerto. Con su colchoncito, sus sábanas limpias, almohada y mantita. Y una cortina de brilli brilli para tener más intimidad en tu cama.

La verdad, mil veces mejor y más apañao que en el vuelo de Emirates ;)

Así que termino el post de hoy y a dormir! Que nos quedan 8 horas hasta llegar a Bangkok y estamos deseando planchar oreja!

Más abajo el reportaje fotográfico con nuestros amigos perretes, las frutas y el tren.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Día 15: Atrapados (y encantados) en Koh Phangan

Hoy ha sido un día perfecto. Y empiezo por decir esto porque ayer al llegar a esta isla me dio bastante bajón al ver el percal: habíamos leído que era una isla genial fuera de la Full Moon Party (evento choni/cani máximo que se celebra una vez al mes coincidiendo con la luna llena) pero al llegar vimos bastante chonismo con tiendas de souvenirs feos, alquileres de motos y excursiones para guiris. Por suerte nuestro hotel es una maravilla con unas cabañas frente a una playa paradisíaca y un restaurante estupendo así que Noé me animó y me dijo que hoy sería un día genial y tengo que decir que aunque refunfuñé un poco,  tenía mucha razón.  Lo hemos pasado genial y hemos disfrutado muchísimo,  aunque la isla es "complicada".

Aquí si no alquilas una moto no puedes hacer NADA ni moverte por la isla sin arruinarte porque los taxis son prohibitivos y no hay transporte público tipo autobús. Alquilar una moto es baratísimo pero muy peligroso.  De nuevo vemos a muchísima gente vendada/escayolada y aquí se conoce a esto como el "tatuaje de Koh Phangan", casi todo el mundo se va con uno. Y pasamos bastante. Alquilar un coche es casi imposible y te piden que dejes el pasaporte como "fianza", cosa que nos negamos porque parece que luego hay bastantes problemas con el tema. Y la otra opción era coger la típica excursión para guiris de barquito con vuelta a la isla + snorkel + comida a bordo.  Pero entre que no nos gustaba nada la idea de pasar el día con un montón de guiris y que ayer hizo reguleras y el mar estaba super agitado y no nos aseguraban que saliera el barco, en cuyo caso NO TE DEVUELVEN EL DINERO, te recolocan en otra excursión que se pueda hacer en autocar por la isla y te llevan a ver unos monos y unos pobres elefantes de esos que luego rescatan los chicos de Elephants World porque están hechos polvo, al final decidimos pasar de eso también y gastarnos el dinero en darnos un homenaje de despedida.

Así que hoy nos hemos levantado sin prisa, hemos desayunado viendo el mar turquesa típico de estas islas y después hemos ido a ver la famosa playa de Haad Rin, donde se celebra la Full Moon Party, que nos queda  a 10 minutos caminando desde el hotel, y cuál ha sido nuestra sorpresa al descubrir que es una auténtica playa paradisíaca de postal, con una finísima arena blanca, un agua cristalina turquesa y palmeras enmarcandola. Insuperable!  Nos hemos bañado hasta quedarnos arrugados,  hemos hecho la croqueta en la orilla para exfoliarnos la piel y hemos paseado. Tan contentos estábamos que se nos ha olvidado ponernos protección solar así que hemos vuelto como conguitos quemados al hotel. No sin antes comernos un pad thai super rico para dormir la siesta con la tripa llena.

Por la tarde hemos paseado por la orilla del mar hasta un pequeño embarcadero que queda cerca del hotel y nos hemos sentado a mirar los peces, es increíble, el mar estaba totalmente en calma y habían salido muchísimos peces de colores entre las rocas y plantas, era como mirar un acuario! Nos hemos pasado un buen rato observando los peces e intentando que se reflejara en una foto lo bonito que era verlo en vivo, pero claro, ni de lejos! Aquí hay un montón de peces de colores, de rayitas, flúor, con aletas de colores, como peces espada pequeños, anémonas, pepinos de mar y muchísimos cangrejitos.

Después de la sesión de acuario ha llegado el momento de darnos el homenaje del día con un super masaje thai con aceite de coco hiper nutritivo para nuestra piel quemada por el sol. El hotel tiene un pequeño spa que es una delicia con unas vistas al mar suuuper relajantes y nos han dado un masaje de locura por un precio que en España sonaría a risa. Y eso que somos conscientes de que nos han cobrado un poco más de lo normal por ser en el hotel y en plan chachi con el aceite de coco (típico de las islas).... maravilloso! Además nos han puesto una ropa interior de usar y tirar tipo tanga brasileño que a Noé le ha encantado y se ha llevado de recuerdo ;)

Al acabar el masaje hemos ido directamente a cenar y ahora escribimos esto sentados frente al mar, escuchando las olas y con muchiiiiisima pena por dejar las islas, aunque con muchas ganas de volver a Bangkok y hacer unas cuantas cosas que dejamos pendientes en la última escala en la ciudad.

Estos días han sido un sueño, vacaciones totales después de días de turismo en ocasiones agotador (en Camboya por ejemplo,  por el calor) y aunque nos vamos  con pena por no haber podido hacer todo lo que nos habría gustado   (como recorrer las islas enteras y descubrir cada playa) nos vemos contentos porque al final ha hecho muy bueno y hemos podido disfrutar de estas playas tan bonitas y del mar turquesa.

Además,  así tenemos excusa para volver!!!! ;)