Hoy ha tocado despedirse de Koh Tao para poner rumbo a la Ibiza del golfo de Tailandia: Koh Phangan. Hemos tenido que madrugar un poco pero el desayuno en la terraza y la visita inesperada de otro de los gatos del resort nos hace olvidar todo. El tema de los gatos empieza a ser preocupante, los encontramos por todos lados, nos siguen, se echan la siesta con nosotros... ;)
Y después de dejar el hotel comienza la multi-aventura para llegar a Koh Phangan!!
Primera etapa: hotel - embarcadero. Nos hemos subido de nuevo a un taxi 4x4 para deshacer la ruta tipo montaña rusa del primer día. Esta vez, al ser el taxi del hotel, se lo ha tomado con más calma aunque Silvia lo haya pasado igual de "bien" que la otra vez (tenemos vídeo de la experiencia). Al llegar al embarcadero, bueno más bien a ese conjunto de maderas que se mantienen en pie vete tú a saber cómo, hemos hecho el ritual de apuntar nuestros nombres, canjear los tickets y recibir una pegatina con un color. El control de pasajeros aquí funciona así y lo curioso es que funciona (por ahora hemos llegado con este sistema a dónde queríamos ir).
Segunda etapa: de isla a isla. El barco ha llegado con retraso ya diferencia del que nos llevó a Koh Tao, este no es un catamarán. Esto daría igual en la mayoría de los casos pero si la mar aún sigue revuelta por el tifón de Filipinas y el viento levanta unas olas considerables, la diferencia se nota y mucho. La sensación en la cubierta superior era como estar en una lavadora a punto de centrifugar de modo que bajamos a las tripas del barquito donde se movía un poco menos. Eso sí, las vistas a la altura del nivel del agua con las olas rompiendo en los cristales no tienen nada que envidiar al paseito en el 4x4. Para matar el rato nos hicimos unas fotos, para variar, pero esta vez con un invitado más en el selfie :)
Última etapa: rumbo al nuevo hotel. Casi dos horas de meneos después de embarcar llegamos a tierra y, sorpresa! el sitio es casi clavado al pueblecito de la otra isla: semi-asfaltado, lleno de gente ofreciendo taxis, masajes, alquiler de motos y alojamientos para la Full Moon Party de este sábado. Y esta es la clave de esta isla, todo está orientado y se mueve entorno a esta fiesta (y sus fiestas gemelas) y hace que, en mi opinión, baje la calidad, suba el precio y estropee el entorno de las enormes playas de arena super blanca que tiene Koh Phangan. Por suerte nuestro hotel, aunque cerca del pueblo de Haad Rin (una especie de Palmanova que se transformará en Magaluf el fin de semana) tiene un entorno tranquilo con una bonita playa privada para ver el atardecer, cenar en la arena y disfrutar de la autentica Tailandia (y muy importante, con un restaurante que prepara sopas picantes para que Silvia pueda seguir echando fuego por la boca)
Hoy ha estado un poco nublado y no hemos podido disfrutar la playa todo lo que nos habría gustado, pero mañana será un día intenso :)
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