Hoy ha sido una noche larga, en la que hemos dormido poco y comido mucho, a deshoras, sin saber si era desayuno o ya tocaba comer.
Emirates tiene unos aviones estupendos con una carta de entretenimiento individual maravillosa, con pelis que en España acaban de estrenar en el cine, y un buen catering, PERO LOS ASIENTOS SON CRIMINALES. Dormir aquí es misión imposible, y no porque tengamos poco espacio si no porque los asientos son incomodísimos. Yo he dormido apenas 4 horas en toda la noche y Noé poco más, así que no estamos demasiado inspirados para escribir mucho más. Además, en el tramo Bangkok-Dubai he tenido sentado al lado a un señor gordísimo que no paraba de roncar taaaan alto que dos veces ha tenido que venir un azafato para pedirle que cambiase de postura o hiciese algo porque no dejaba dormir a nadie (ni con auriculares). Ha sido muy fuerte. La gente le miraba y se reían a carcajadas porque la manera de roncar que tenía era algo pocas veces visto, pero yo le tenía sentado a mi ladito, roncando como un rinoceronte con la boca abierta. Matador.
Ahora estamos a dos horas de aterrizar, y deseando llegar a casa e instalarnos, recoger a los gatetes del "campamento de verano" y acostarnos pronto, esperemos que así el jet lag sea más llevadero...
No hay comentarios:
Publicar un comentario