jueves, 31 de marzo de 2016

Día 5: La cocina de Sichuan (23/03/2016)

Menudo madrugón nos hemos pegado :O Con la legaña pegada y unos dumplings y arroz 3 delicias en el cuerpo nos hemos ido pitando a nuestra clase de cocina sichuanesa.  Hemos empezado a las 9 con una visita a un mercado, donde nos han contado un montón de cosas de las costumbres chinas a la hora de hacer la compra, hemos podido ver un poco mas de la vida diaria de los pekineses, lo que comen, cómo lo compran, los precios que manejan…  la verdad es que ha sido toda una experiencia. Hemos comprado pimienta de Sichuan y un “dragon fruit” para que Jose y Eva pudieran probarlo. Hemos olido y probado unos cuantos vegetales curiosos, como esas barras enormes y verdes que han resultado ser troncos de lechugas (deben ser super lechugas porque yo no he visto un tronco así jamás...), hemos descubierto que hay huevos azules en China, y lo que es peor, POLLOS NEGROS. La explicación ha sido que igual que las personas tenemos diferente color de piel que los pollos también, pero no se, yo no me lo creo la verdad. Os dejamos foto para que valoréis, pero da mucho mucho yuyu… es que era negro negro!  Los pescados los venden vivos, están en piscinas y tu eliges el que quieres y te lo matan allí mismo, no se si me parece un poco guarro o por el contrario el colmo de la frescura… pero la experiencia nos ha encantado! 





 Aquí los troncos de lechuga XXL:



Atención al pollo negro, INSUPERABLE:

 




De ahí hemos ido al hutong a dar la clase de cocina, nuestro profe era un chinorris que hablaba ingles como si pones a Carmen de Mairena a hablar sueco. Yo por mas que le miraba era incapaz de descifrar las cosas que decía. Entendía palabras sueltas que mas o menos he conseguido cohesionar para dar sentido a las frases, pero ha sido bastante chungo. El grupo éramos 6 norteamericanos, 2 japos y nosotros, las japos no se pispaban de nada, y los americanos pues como yo cuando oigo hablar español a un gaditano, que mas o menos, pero flipando también. El caso que la clase muy interesante, hemos aprendido a cortar hiper fino y rápido como en Masterchef con unos cuchillos chinos que parecían de la peli de Psicosis, hemos metido caña a saco a un wok de hierro, y en total hemos aprendido a preparar 3 platos (ensalada de pollo picante, DELICIOSA, salteado de cerdo con verduras, rico pero sin mas, y noodles picantes, ricos también pero sin morir de gusto) y luego un acompañamiento (espinacas con chiles, muy muy ricas) y un aceite casero de chiles que me ha requeteencantado y que hare en cuanto llegue a Madrid para aliñar todos mis platillos J hemos de decir que nos ha decepcionado un poco la comida porque pensábamos que seria súper picante y sabrosa y no lo era. Noé opina que quizás han occidentalizado un poco los sabores para que la gente que va a las clases no flipe, pero a mi me ha faltado picante, ya que dicen que la cocina sichuanesa es de las mas picantes de China y efectivamente ayer cenando en un restaurante de este tipo de cocina echábamos fuego por la boca… aun así la clase ha estado fenomenal y hemos disfrutado mucho de conocer a gente y aprender a preparar platos nuevos (y a usar nuevos ingredientes).







La anécdota divertida es que queríamos llevarnos un cuchillo como el que hemos usado para cortar todo, que lo vendían allí mismo y salía tirado de precio (un cuchillo de buenísima calidad) y de repente a punto de comprarlo a Noé se le ha ocurrido pensar en que iba a pasar cuando nos pasaran el control del Metro (no se si lo hemos comentado pero para entrar al metro en todas las estaciones hay controles de seguridad donde te pasan la mochila y bolsos por escáner y te cachean) y le hemos preguntado al profe, que ha puesto cara de susto y nos ha dicho que no que no, que no podemos meter un cuchillo en el metro! Total que si quieres comprar un cuchillo tiene que ser al lado de tu casa o ir en taxi, porque no puedes acceder al metro con el… en fin. Los cuchillos se nos resisten en todos los viajes!! L

Acabada la clase y con la barriguita llena nos hemos ido al Mercado de las Perlas, un sitio donde venden toda clase de cosas y donde hemos arrasado, sin tener en cuenta que apenas llevábamos dinero así que hemos tenido que dejar el resto de compras para mañana, que volveremos. Yo he comprado una funda para mi cámara réflex que es la bomba y un trípode súper chachi, por 10 euros las dos cosas. Un palo para la GoPro por 4 euros y Noé una maleta Samsonite de las hiper light de aluminio no sé qué por 30 euros (tamaño grande, no de cabina).  Pensareis que cómo puede ser que se nos haya acabado el dinero tan pronto si no hemos gastado apenas nada, pero es que habíamos pagado la clase de cocina y con la m*****  de los yuanes yo no calculo bien, meto 1.000 yuanes y me creo que llevo encima dinero como para comprarme una isla pero no, es una gran KK de dinero y así nos ha pasado…. Peeeeero no problem! Mañana más y mejor. Hemos regateado como auténticos chinos profesionales y en algunos sitios lo hemos hecho tan bien que han fingido llorar, han gritado, se han enfadado indignadísimos… pero hemos aguantado el tipo y Noé ha negociado en plan “EL PACIFICADOR”  y ha conseguido precios inigualables (ha habido un momento en que he temido por la vida de mi hermana y de la china con la que estaba regateando, que estaban ahí a grito pelado y la china a punto de hacerse el Hara-Kiri, pero Noé le ha dicho a la china en un tono autoritario que no admitía replica: “por favor mantén la calma y vamos a hablarlo” y ella se ha quedado ojiplatica y se ha rendido a la hombría de los machos del norte de España. Ha sido tremendo, regatear me cabrea y me agota pero también me divierte…. Es como el picante, me hace llorar y sudar pero me encanta… contrastes J

Nuestra cena hoy ha sido de descubrimiento de picoteo chino, pues hemos descubierto una especie de mercado con puestecitos donde te preparaban cosas pero en plan pijo molón, como el Mercado de San Miguel o algo así, y hemos probado los cangrejos de concha blanda fritos (muy ricos!!), una especie de crepe-tortilla con un sabor muy raro pero que nos ha gustado bastante, unas brochetas de buey picante muy ricas y unos buns (como bollitos al vapor rellenos de carne picada y especias) que estaban bastante bien. Todo muy barato y bueno para estar en una zona hiper turística… y lo mejor! El descubrimiento del postre… CHURROS CHINOS!! Aquí lo están petando con un invento que pensábamos que iba a ser una guarreria y resulta que nos ha encantado, que son unos churros iguales a los nuestros, que te los ponen en un cono de papel y sobre ellos ponen helado de nata como el del McDonalds  y chocolate fundido (si, igualito a un Sundae del McDonalds encima de los churros). Pues oye, que están buenísimos! Tanto que ya estamos pensando en exportar la idea a España! 



Y después de esto nos hemos tomado una copita (un Mao-jito) en un barecillo súper hipster que hay al lado de nuestro hotel, donde los camareros son chinos modernos y hacen cocteles muy guays y cerveza casera de jengibre. Aquí ha vuelto a repetirse el episodio del agua caliente: al llegar y sentarnos nos han puesto un vaso con agua caliente a cada uno, pero sin té y sin nada dentro, sólo el agua caliente. Ya no podíamos mas de la intriga y como hemos visto que el camarero hablaba ingles le hemos preguntado para que ponían eso!! Nos ha contado que es porque así entras en calor y además el agua al estar hervida no tiene gérmenes y antes que no había agua embotellada pues evitaban ponerse malos del estomago… curioso. Allí todo dios se bebía el agua caliente repugnante ese, que cosas….  Un misterio mas que hemos resuelto! J


Y ahora a descansar que mañana toca pateada máxima en el Palacio de Verano! J

No hay comentarios:

Publicar un comentario