Segundo día en la isla paradisíaca de Koh Tao! Despertarse en una cabaña de película y desayunar en la terracita con vistas al jardin-selva es una sensación increíble, inexplicable pero tan genial que ha hecho que empecemos el día en un modo zen que aún tenemos a la hora de cenar.
Nuestro plan para hoy era muy sencillo: llevar ropa a lavar, disfrutar de las playas y descubrir este trozo de la isla.
La primera parte no ha sido muy complicada aunque algunas "lavanderías" hoy no trabajaban porque estaba un poco nublado y no usan secadora (vamos que toda la ropa que hemos visto por ahí tendida no era de los lugareños...). Nuestra elección ha sido una pizzería. Sí, tal cual, lo mismo te hacen una cuatro quesos que te lavan la ropa. Al menos en teoría porque hemos pasado un par de veces por ahí después de dejar nuestra bolsa y seguía en el mismo sitio hace un rato... mañana os contaremos si tenemos ropa limpia o la mitad de ropa o ropa dos tallas menos ;)
Antes de salir del hotel decidimos alquilar un par de máscaras y tubos para hacer snorkeling y disfrutar del fondo marino de la isla. Idea genial hasta que llegamos a la primera playa y descubrimos que la tormenta de anoche agitó demasiado el mar y lo único que podíamos ver era arena en suspensión y las mini medusas que hay en la zona (tranquilos, no pican pero verte rodeado de cientos de ellas acojona un poco al principio). Al final sólo usamos el equipo para hacernos unos cuantos selfies para vosotros :)
Después de abandonar el plan de buceo nos lanzamos a la aventura de descubrir las playas de nuestro entorno. El sitio es medio salvaje y el modo de pasar entre playa y playa y entre los resorts es por unas pasarelas construidas sobre las rocas o, en muchos casos, a través de las propias rocas o por el mar. Como el agua traía a la arena muchas pequeñas medusas muertas acabamos haciendo el cabra entre las rocas, sobre todo Silvia que ha demostrado su modo gato al trepar por rocas y pasarlas por no meterse en el agua (le he dicho que piense en cortarse esas uñas garra con las que ha escalado) Al final hemos llegado al extremo opuesto de nuestra zona donde hemos podido ver nuestro resort mimetizado en el paisaje. Si os fijáis en la foto apenas vereis un par de cabañas y hay más de 20! Esta gente no necesita ley de costas para aprovechar el turismo sin destrozar el entorno.
Después de la exploración, nos compramos un par de pad thais para comer en nuestra cabaña y dormir la siesta antes de volver a nuestro chiringuito favorito a ver la puesta de sol y a que Silvia disfrutase del columpio frente al mar. Todo antes de volver al sitio donde cenamos ayer para probar más platos de la gastronomía thai de las islas y reencontrarnos con el pequeño pero matón chilli de la zona: os aseguramos que duele comerlo pero le da un sabor a los platos espectacular. Hoy hemos probado un aperitivo al que llaman "no name" (sin nombre) que son como unos buñuelos de verduras con pasta de curry deliciosos (se parecen un poco a las pakoras). Y después dos platos tradicionales que no habíamos visto en los típicos sitios turísticos, una ensalada templada de cerdo picado con verduras y un salteado de carne con una salsita buenísima y picantona (ya se nos ha olvidado el nombre thai...).
Ahora nos vamos a disfrutar de un cocktail en el bar de los piratas al borde del mar :)
Mañana seguimos!
Ahora sí que sí os odio de verdad. Muero de envidia. Es cierto, es el paraíso.
ResponderEliminarEl gato resta vivo por lo demas si que estais en el paraiso no sera el de Adan y Eva pero si el de Noe y Silvia me alegro que sea asi .chao
ResponderEliminarIncreíble! Me quedo sin palabras! Os debe parecer un sueño. Seguid disfrutando de ese país tan especial
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