lunes, 24 de agosto de 2015

Día 13: Felices como croquetas en Koh Tao

Hoy tenemos poco que contaros, ha sido un día vaguncio y disfrutón a tope. Es como si en vez de llevar aquí tres días llevásemos un mes, porque ya hemos establecido unas costumbres que nos encantan y calcamos los días intentando estirarlos un poco más que el anterior. Ya tenemos nuestros sitios favoritos, nuestro perrete Paticorto que nos acompaña por las tardes al atardecer, el sitio de la cena de todos los días y el bar de los Piratas para el mojito de la noche.

Así que nos hemos levantado sin prisas y hemos desayunado en la terraza de la habitación, luego he disfrutado como una niña pequeña buscando caracolas y corales en la orilla y aunque el plan inicial era ir de alguna manera todavía indeterminada a otra playa del este de la isla al final hemos decidido quedarnos a disfrutar de la nuestra, porque aquí si no es en moto es casi imposible desplazarse. Todo el mundo alquila una moto por 150 bath al día, pero en cambio que nos llevara un taxi a la playa de Ao Leuk a tan solo 3 km nos costaba 1200 bath ida y vuelta.  Una barbaridad así que hemos desechado la idea. Lo de la moto nos parece una locura, aquí no hay carreteras, son caminos de cabras super empinados y es peligrosisisimo, además vemos a todo el mundo con vendajes y rozaduras, así que pasando. Nos quedamos con ganas de ver el otro lado de la isla pero no queremos disgustos en vacaciones. Después de valorar todo esto nos decidimos por pasar la mañana en la maravillosa playa que tenemos delante del hotel, una de las mejores de la isla según todas las guías, y qué razón tienen! El agua es cristalina con pececitos y cangrejos, tiene palmeritas para poder estar a la sombra y una lengua de arena increíble en medio del agua para tirarte como una croqueta a tomar el sol y rebozarte de arena y sal. Que es justo lo que hemos hecho :) 

Hemos recogido la colada en la pizzería Nino, que sorprendentemente ha quedado fenomenal. Aunque aquí eso también funciona de una manera "diferente", en esta isla es todo en plan comuna hippie, tu llegas a la pizzería a por tu ropa y el tipo te dice señalando varias bolsas que cuál es la tuya, eliges y te la llevas, que vamos porque aquí estamos todos en plan guarro, si llega a haber turistas japos super monas ya os digo yo que me iba con ropa nueva a Madrid! ;) 

Y es que esta isla es ciertamente como una gran comuna hippie, hay clases de yoga al borde del mar, todo el mundo va descalzo, huele a incienso en todas partes por las espirales antimosquitos, las calles son caminitos con cabañas alrededor, un par de fruterías y taxis barco. Fijaos en la foto del puesto de pad thai callejero de abajo, todo es así, como un pueblo playero sin urbanizar, perfecto,  aunque como nos quedaramos aquí mucho más tiempo ibamos a volver asalvajados!  Para llegar a nuestro hotel tenemos que recorrer unas pasarelas de madera sobre el mar y en un tramo de ellas hay un corral con gallinas y pollitos, ahí viviendo tan felices en libertad, sin cercados, comiendo cocos y paseando por la playa (si, esta tarde hemos sido testigos de un momento muy romántico entre el gallo y una gallina, que paseaban juntos a la orilla del mar antes de volver al corral, claramente el gallo la estaba seduciendo... no he podido evitar hacerles una foto que os dejo más abajo).

Y siguiendo con nuestro día, después de las reflexiones anteriores, hemos comprado un pad thai callejero en el puesto de ayer para repetir la comida en nuestra terraza (hoy hemos compartido espacio con un gatete dormilón) y nos hemos echado una siestecita super felices.  Nos encantan las tumbonas/cojín tailandesas, ya estamos pensando donde colocarlas si compramos alguna, porque yo no puedo irme de aquí sin comprar un par de ellas! Y os recuerdo que tenemos 40 kilos libres para poder facturar  cosas de vuelta ;)

Por la tarde hemos remoloneado viendo la puesta de sol en nuestro chiringo habitual con Paticorto merodeando por ahí como cada tarde. Me he columpiado un poco al borde del mar y tan felices, la vida hippie de Koh Tao, insuperable! 

Y después de disfrutar de un precioso atardecer nos hemos metido entre pecho y espalda otro maravilloso Laab (una ensalada deliciosa que probamos el primer día) y un pescado espectacular en nuestro restaurante favorito, Ying Yang, que o vienes pronto a cenar o te quedas sin sitio porque lo petan cada noche, y es que cocinan de lujo a un precio imbatible. Y todavía nos queda disfrutar de las velas al borde del mar en el bar de los Piratas.... cómo vamos a echar esto de menos!!!

  


5 comentarios:

  1. Jo m qiero ir a vivir ahi.....ainsssss
    Vaya puestas d sol
    X cierto os persiguen los gatos jajaja

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  2. Jo m qiero ir a vivir ahi.....ainsssss
    Vaya puestas d sol
    X cierto os persiguen los gatos jajaja

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  3. Alucino con las fotos! No me extraña que no queráis iros de allí. Eso es vida! Un beso

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  4. Alucino con las fotos! No me extraña que no queráis iros de allí. Eso es vida! Un beso

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  5. Alucino con las fotos! No me extraña que no queráis iros de allí. Eso es vida! Un beso

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