jueves, 27 de agosto de 2015

Día 17: Vuelta a Bangkok y una agradable sorpresa

Sorprendentemente hemos dormido toda la noche en el tren. Noé dice que se ha despertado varias veces, yo me puse tapones y dormí como un tronquito, aunque reconozco que en ocasiones temí por nuestra vida pensando que el tren descarrilaba. La tartana pegaba unos chirridos y unos meneos que nos movía de un lado a otro de la cama como en un toro mecánico. Os hacéis a la idea de lo cansada que estaba para dormir tan bien, no? Lo peor ha sido que en mitad de la noche necesitaba ir al baño y... dios... cómo os lo explico... ERA UN AGUJERO EN EL SUELO CON SALIDA DIRECTA A LA VÍA DEL TREN. Así,  sin paños calientes. He hecho malabarismos para apuntar al agujero sin que un solo centímetro de mi piel tocara absolutamente nada y cuando he acabado me he bañado en líquido antiséptico antes de seguir durmiendo plácidamente.  Y es que las camas estaban impecables y las sábanas olían muy bien :)

Ha sido una experiencia curiosa, nos hemos divertido un montón y hemos probado los trenes tailandeses, que era el objetivo. Todo funciona como en España hace 40 años, de hecho los trenes tailandeses son modelos antiguos comprados por 2 duros a Japón y otros países que ya viven en la era moderna. Aquí además en cada parada entran unas señoras con una cesta de mimbre pegando voces y vendiendo comida "arrooozzz!!!", "pad thaiiii", "cafeeee!!". Muy fuerte y muy auténtico. Yo lo recomiendo totalmente.

El caso es que a media hora de llegar a Bangkok el chico de las camas nos ha despertado a todos, ha deshecho las camas y las ha convertido de nuevo en asientos normales. Con la legaña pegada y el pelo revuelto hemos llegado a Bangkok. No eran ni las 6.00.

Después de mucho negociar con varios taxistas hemos conseguido que uno nos llevase a nuestro hotel y ahí ha llegado la sorpresa. Elegimos el hotel estando en Koh Tao, los precios habían bajado bastante por el tema de la bomba de hace dos semanas y como no sabíamos cómo iba a estar la ciudad a nuestra vuelta reservamos un buen hotel, muy moderno, en un rascacielos. Pues hemos llegado y no solo es un buen hotel en un rascacielos, es que tenemos una pedazo de suite de 80 metros que no nos encontramos, con vestidor, tocador,  zona de lavabos, jacuzzi con vistas a la ciudad,  sala de estar y una habitación alucinante con un ventanal de pared a pared con unas vistas espectaculares. Y nosotros zarrapastrosos perdidos con nuestras mochilas sucias de recorrer medio pais. No os digo más que el botones nos ha preguntado si éramos estudiantes! En fin. Cuando nos han enseñado la habitación hemos puesto cara de "ooh si, perfecta, justo a lo que estamos acostumbrados" pero cuando nos han dejado solos no podíamos cerrar la boca del asombro. Es para no salir de aquí en todo el día! Y repetimos, a precio de hotel de 3* en España... muy fuerte.

El caso es que nos hemos pegado un baño de espuma que nos ha hecho olvidar todas las penurias del tren del terror y hemos jugado con el Apple TV hasta las 9 que hemos bajado a desayunar arreglados y guapos como merece la ocasión  (que no nos tachen de estudiantes mochileros). Noé se ha pesado en la báscula que tenemos en la habitación antes y después de desayunar y... ha engordado un kilo en el desayuno!!!!! :O  ¿Os podéis imaginar lo que ha comido? En nuestra defensa diré que anoche apenas hicimos una merienda-cena ligera y que habíamos desayunado dos galletas a las 6 de la mañana en el tren. El desayuno era brutal, tenían unos mejillones en salsa de nata y vino blanco deliciosos! Sushi, quesos variados (esto último en Tailandia es exotismo puro y el summun del refinamiento jajaja) y platos de todo tipo, aparte por supuesto de bollitos ricos y frutas variadas. Hoy os enseño otra, el mangostán, que está deliciosa aunque no sé cómo definir su sabor la verdad... fotos abajo ;) parecen unos dientes de ajo pero es fruta dulce.

Y después de ponernos gordos nos hemos ido de compras, queríamos visitar un par de centros comerciales muy famosos aquí,  uno es el Terminal 21 que está ambientado en un aeropuerto y cada planta es un país diferente (Italia, Francia, Inglaterra, Japón, EEUU, Turquía y Caribe) y las tiendas tienen cosas de ese estilo, por ejemplo en la zona de Inglaterra simulan un mercadillo tipo Candem, en Japón venden vestidos muy rollo muñeca japo y monerías de gatitos, en Turquía mucha joyería y bisutería... nosotros hemos arrasado en un supermercado gourmet donde hemos comprado un montón de tonterías y especias, frutas secas, té y cosas varias para cocinar recetas thai.

Luego nos hemos pasado por Siam Paragon, el centro comercial más lujoso de toda Asia, con tiendas de las mejores firmas,  concesionario de Lamborguini y Aston Martin, las mejores pastelerías de Paris como Fauchon y Laduree tienen sucursal aquí (alucinante). El centro comercial tiene un acuario con 30.000 especies marinas, uno de los más grandes del mundo, y el cine más espectacular con una pantalla de nosecuantísima resolución y pulgadas cuyas butacas son SOFÁS!  Tal cual. Es para ir y verlo. Y para salir con las manos vacías claro jeje... pero es toda una experiencia.

Os dejo una foto que os va a hacer gracia, define muy bien algunos de los contrastes de esta ciudad, una tienda Pull&Bear super moderna en un centro comercial y al lado un pequeño templo con una señora rezando. Esto es así todo el tiempo, por eso después de dos semanas he vuelto a tener la cara de cervatillo deslumbrado por los faros de un coche en plena noche ;)

De ahí hemos cruzado la calle para ir al MBK, que es como un mercado gigante pero dentro de un centro comercial. Muy curioso y genial para comprar artesanía y comer bien a buen precio. Nosotros hemos comprado dos tumbonas tailandesas que van a copar el 80% de todo ese peso que teníamos para facturar compras jajajaja no sabemos dónde las vamos a poner pero son preciosas y nos han hecho pasar muy buenos ratos en este viaje, viendo las puestas de sol y echandonos la siesta, así que necesitábamos llevarnos unas! (No hamacas, tumbonas, como un futón o algo así...). He vuelto a comerme una sopa de noodles, buey y verduras que picaba al máximo hasta hacerme llorar (deliciosa) y Noé ha querido probar la enésima versión del pad thai jeje

Y agotados y cargados hemos vuelto al hotel donde nos hemos dado nuestro chapuzón diario en la piscina antes de arreglarnos para salir a disfrutar de la última noche en Bangkok (ese pequeño puntito que veréis en la foto de la piscina si la ampliais es Noé...).

Y ahí estábamos los dos pensando que nos gustaría algo especial para nuestra última noche en Bangkok cuando ha pasado lo que llevabamos esperando todo el viaje: ha caído una gran tormenta de Monzón. Yo estaba haciendo fotos de las vistas desde nuestra habitación cuando hemos empezado a ver que los edificios de difuminaban, luego desaparecían en una espesa niebla y finalmente la nube descargaba toda su furia sobre nosotros. Ha sido totalmente increíble y hemos disfrutado de ese rato con las luces apagadas y ensimismados delante de la cristalera. Ha llovido a lo bestia, como pocas veces he visto llover, insuperable! Y lo mejor de todo ha sido poder verlo desde un ventanal así (me encantan las tormentas cuando estoy bajo techo).

Como aquí nunca se sabe cuando llueve o cuando no y cuanto dura, hemos decidido ir a cenar a un centro comercial muy mono que hay justo al lado del hotel y que ni siquiera teníamos que pisar la calle para llegar a él porque hay una pasarela de skytrain elevada.  Resulta que tenían en la planta baja una recreación de un mercado callejero con puestecitos de diferentes tipos de cocina thai (curry del norte, sopas de noodles, ensaladas de papaya...) y nos hemos decidido por un curry del noroeste (mmmuuuy cremoso y ligero) y una ensalada laab, nuestra favorita,  con dos Shingas y de lujo! Ahora estamos de vuelta en el hotel y no podemos despegar los ojos del ventanal gigante que es un mirador increíble de la ciudad por la noche. He hecho mil fotos, he lamentado mil veces no haber traído el trípode y he improvisado uno con una butaca. Ojalá haya podido capturar al menos la mitad de lo espectacular de la vista. Os dejo una pequeña muestra hecha con el móvil, esperamos que os encante y que por un ratito os sintáis aquí y disfrutéis tanto como nosotros :) 

Mañana visitaremos un mercado muy especial y las últimas compras! 

5 comentarios:

  1. Se nos ponen los dientes largos de tantas cosas bonitas qie no todos podemos disfrutar pero nos conformamos de verlo en fotos lo peor es qie se termina

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  2. Vaya día! Vaya hotel! Hoy a mi también se me han quedado los ojos como a un venado deslumbrado por los faros de un coche a media noche! Jajaja.

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  3. Vaya día! Vaya hotel! Hoy a mi también se me han quedado los ojos como a un venado deslumbrado por los faros de un coche a media noche! Jajaja.

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  4. Despues d los dias bucólicos en playas y aldeas rematais con este lujo y esplendor os vais a volver bipolares

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  5. No se me ocurre mejor manera de disfrutar ese ventanal enorme que con una megatormenta como la que describes... y además que lo estabais deseando. No queria decirtelo por si no salía bien, pero he estado haciendo la danza de la lluvia para vosotros. Era mi regalo, ;)

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